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COMUNIDADES INDÍGENAS Y TECNOLOGÍAS DIGITAL

En un reciente estudio sobre la brecha digital de género en Costa Rica, que realizó la Cooperativa Sulá Batsú R.L., se evidencia que una de las principales debilidades que incrementan esta brecha es la casi nula existencia de contenido elaborado por, con y para las mujeres costarricenses. Aún menos si estas mujeres costarricenses son indígenas.

Un 3% de la población costarricense pertenece a alguno de los ocho grupos indígenas que existen en el territorio, cada uno con sus propias tradiciones, cosmovisión e idioma, ellos son: Bribrís, Cabécares, Malekus, Chorotegas, Huetares, Teribes, Bruncas y Ngäbe Bugle. Para el último censo nacional realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, en el 2011 se registraron 104.143 habitantes identificados como indígenas. Sin embargo, sus expresiones culturales, formas de vida e idiomas son prácticamente desconocidos por el restante 97% de los habitantes, y no está siendo transmitido de una generación a la otra. Cuando un país pierde los conocimientos de sus poblaciones indígenas, se pierde una parte sumamente importante de su identidad y de su riqueza cultural. Los conocimientos indígenas han sido invisibilizados, desvalorados y sacados de la cultura costarricense a pesar de tener una inmensa sabiduría, y especialmente si son los conocimientos de las mujeres indígenas.

En los últimos años, la Cooperativa Sulá Batsú ha venido trabajando en la incorporación de las mujeres indígenas en la industria digital y la generación de una tecnología feminista que sea producida desde las mujeres indígenas, además, la recopilación de la sabiduría y el conocimiento de las mujeres de todos los territorios indígenas, estos se expresan en historia oral, como cantos, relatos, historias, entre otras formas, que se hacen en forma colectiva e individual.

“Cada país o comunidad necesita encontrar la manera más efectiva de maximizar los beneficios de las nuevas tecnologías de la información al tiempo que se controlan sus riesgos. El balance de estas decisiones consecuentemente, acabará difiriendo entre países y comunidades” (Del Álamo, Ó).

Las tecnologías digitales (TD) han transformado la manera de consumir y producir información a nivel mundial; actualmente, diversas herramientas tecnológicas mejoran las vidas de diversas poblaciones, y desempeñan un papel importante para revolucionar y revitalizar el tejido social de los sectores rurales. No obstante, muchas comunidades indígenas enfrentan una brecha digital desde el no acceso a los servicios de la ciudadanía y además cotidianamente las mujeres viven la desigualdad de género.    

Los movimientos indígenas liderados por mujeres están buscando a través de las TD la manera de revertir la amplia marginación histórica de sus comunidades en el panorama político, y es en este sentido que estas poblaciones, si bien continúan su lucha por el territorio físico, también luchan por tener su propio espacio en la red.  

Además, para que las TD impulsen el desarrollo humano y local de las comunidades indígenas, esta debe permitir que la población potencie los recursos que la comunidad necesita, es por esto que las mujeres indígenas han llegado a tomar el control, dejando de lado el consumismo (visión capitalista) para convertirse en creadoras de tecnología a través de sus conocimientos ancestrales, asimismo potencian la transformación social de sus pueblos. Las TD vienen a ser un espacio de conocimiento en el que las poblaciones indígenas pueden alcanzar el fortalecimiento organizativo, la autogestión y afirmación cultural a nivel global.

El gran reto impostergable por cambiar en nuestras sociedades son las desigualdades sociales existentes, que por partida doble afecta a las mujeres indígenas de nuestro país.