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Violencia de Género en la Red

Como vimos anteriormente la violencia de género tiene muchas manifestaciones y lamentablemente traspasa al ámbito digital.

Al estar inmersos e inmersas en una sociedad más tecnológica, el acceso a las tecnologías digitales permiten inmediatez en las comunicaciones y acceso a la información. No obstante, estas ventajas representan amenazas latentes para violentar la integridad de las mujeres que son víctimas de este tipo de violencia.

Se puede catalogar la violencia de género en línea en dos áreas:

Una de ellas se podría denominar presencial, es decir, que no es directamente en línea. Por ejemplo, que la pareja active la geolocalización del celular para saber dónde y en qué momento se encuentra la mujer, revisar el teléfono y la computadora sin consentimiento, solicitar claves de redes sociales, vigilar las publicaciones y amistades, censurar fotos de la pareja en redes sociales o enojarse debido a que la pareja no contesta de manera inmediata los mensajes.

Ahora bien, ya en términos de violencia propiamente en línea, se pueden identificar ciertos patrones por:

  • Hostigamiento en línea y ciberacoso.
  • Cuando se usa la tecnología para seguir los movimientos y las actividades de las mujeres o para saber dónde están.
  • Grabación digital y distribución de imágenes o videos íntimos de mujeres, ya sea que fueron enviados por ellas mismas o bien grabados sin su consentimiento.
  • Suplantación de identidad. 
  • Hackeo de cuentas. 
  • Recepción sin consentimieto de fotos y videos con contenido inapropiado y sexual. 
  • Grooming – estrategia utilizada por adultos que se hacen pasar por menores de edad para establecer contacto y engañar con el fin de obtener un beneficio de carácter sexual por parte del y de la menor de edad. 

Otros Tipos de Violencia en la Web

Contenidos en la web

No solamente encontramos violencia hacia las mujeres en redes sociales como WhatsApp, Facebook, Instagram, Snapchat o YouTube, sino también en otras plataformas que contribuyen a la justificación y normalización de la violencia mediante sus contenidos, primeramente reforzando los estereotipos de género y perpetuando roles y patrones de dominación y sumisión, en videos musicales, tutoriales, canales de personas influyentes (influencers), series y películas.

Se refuerzan los estándares de belleza femenina, acentuando la delgadez, estilización de los cuerpos, colores de piel, rasgos y tipos de cabello de las mujeres, invisibilizando la diversidad humana, cosificando los cuerpos femeninos y sexualizando a niñas y adolescentes con ideales de belleza y de fantasías sexuales de adultos.

Por otro lado, el contenido que ofrecen las series y películas refuerzan estos estereotipos y roles de género: mujeres de características dulces, tiernas, débiles, enamoradas del amor romántico, dispuestas a sacrificarse por el amor y la pareja, siempre en el ámbito privado, versus protagonistas masculinos fuertes, exitosos, conquistadores del mundo. Últimamente existe una tendencia en producciones audiovisuales sobre la vida de narcotraficantes y delincuentes, donde se expone la vida fácil y exitosa de ser parte del crimen organizado y los beneficios que se obtienen al ser la pareja del líder, creando inconscientemente en la población joven las aspiraciones a una vida fácil llena de lujos.

De igual modo existen excepciones; hay producciones visuales que rompen con los estándares, estereotipos y roles de género, no obstante, la producción de contenido sexista y machista es mayor.

Otra forma de violencia machista en la red es la pornografia, que es la antesala de todas las manifestaciones de violencia sexual, de dominación, sumisión, abuso y violación. Se incentiva cada vez más una cultura de la violación, erotizando la violencia sexual entre su mayor consumidor, los hombres. La pornografia está educando a niños, niñas y adolescentes sobre cómo se debe ejecutar el acto sexual: con violencia, sometiendo a las mujeres a humillaciones e insultos, agrediendo física y sexualmente, enseñando que las mujeres son objetos de placer. Esto no solo repercute en los hombres, sino también en las mujeres, pues se les hace creer que deben satisfacer los violentos deseos del hombre, con tal de mantener su amor.

Acceso a las Tecnologías Digitales

Si bien es cierto que cada días estamos más inmersas en el mundo tecnológico, no todas las mujeres tienen el mismo acceso a las tecnologías digitales. El acceso tanto a dispositivos móviles como a la web no es igual para todas. Primeramente, existe un mayor uso, consumo y desarrollo de tecnologías por parte de los hombres, lo que implica una desigualdad de género en este tema. Por otro lado, algunas mujeres no tienen acceso a las tecnologías por diversos factores, como el ingreso económico, la ubicación geográfica, poca cobertura de las telecomunicaciones, principalmente en zonas rurales e indígenas, entre otros. 

Además, la brecha generacional, donde las y los jóvenes tienen mayores herramientas y capacidades para el uso y el manejo de las tecnologías digitales, ocasiona que las mujeres adultas se encuentren en una desventaja en cuanto a alfabetización tecnológica, limitando su uso y acceso a la información, tanto para el desarrollo de sí mismas como mujeres, como en su rol de madres, al no saber qué y cómo consumen sus hijos e hijas el contenido en la red.

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