Seleccionar página

PAGOS SEGUROS POR INTERNET

Cada vez que usamos una tarjeta de crédito o débito para comprar un producto o servicio, esta información es guardada por nuestro banco y por la compañía de tarjetas de crédito. El banco por lo tanto sabrá lo que hemos adquirido y dónde, y podrá hacer esta información accesible a otros, como por ejemplo a las agencias de investigación del Estado cuando éstas la soliciten. Si como activista estamos comprando por Internet material, tiquetes de avión para una conferencia, etc., lo correcto es no dejar huellas de lo que estamos pagando por Internet.

Además, intentos de phishing o estafas digitales pueden ser formas de ciberacoso, utilizando por ejemplo las informaciones de nuestra tarjeta bancaria para hacer compras. Sus objetivos son engañar al receptor suplantando la identidad de la víctima.

¿Cómo protegernos del phishing cuando compramos en línea?

  • Pongamos nuestros datos solo en páginas seguras. Comprobemos que sea una conexión de tipo “https:” (la letra “s” corresponde a “seguro”) y que tenga un certificado de seguridad válido. Y confirmemos que la página web no contenga errores gramaticales o palabras extrañas, pues eso sugiere que puede ser falsa, diseñada únicamente para robar datos financieros.

  • Antivirus y navegadores actualizados.
  • Nunca enviemos detalles de nuestra tarjeta de crédito o débito por correo electrónico, ni mediante redes sociales. Si mientras navegamos en Internet nos aparece un mensaje de correo electrónico o un anuncio que solicita información financiera, no respondemos al mensaje ni hagamos clic sobre el enlace. Las compañías que operan legítimamente no solicitan información personal ni financiera por estos medios.

  • No realicemos compras online desde una computadora ajena o desde una red wifi abierta. Corremos más riesgos de que los datos más valiosos puedan ser capturados por terceros con una red wifi abierta que con una red wifi privada.

 

  • Vigilemos el estado de nuestra cuenta bancaria. Si vemos algo sospechoso, debemos comunicarnos con el banco inmediatamente.
  • Revisemos la configuración del navegador. Desactivando la función de autocompletar para evitar que se guarden los datos e información personal sin que nos demos cuenta.

En Chrome, vamos a Preferencias y seleccionamos Configuración Avanzada. Bajo la sección Contraseñas y formularios, hacemos clic en Configuración de Autocompletar. Borramos toda la información relacionada con tarjetas de crédito o débito que se haya almacenado automáticamente y desactivamos la opción de autocompletar.

En Firefox, vamos a Preferencias. Encontramos el panel de Privacidad y entonces Historial. Escogemos Usar configuración personalizada para historial y desmarcamos Recuerda mi historial de búsqueda y formularios.

En Safari, vamos a Preferencias, Autorrelleno. Desmarcamos las opciones de recordar datos, incluyendo la opción de tarjetas de crédito.

  • No ingresemos los datos de tarjeta de crédito o débito en público, cuando la gente puede ver la información en nuestra pantalla. Por ejemplo, cuando estamos en el transporte público, es muy fácil sacar nuestra tableta y realizar una compra rápida. Pero, pensemos en quién puede estar viendo la transacción.

¡Consejos para las activistas!  

Para no dejar huellas de lo que estamos pagando por Internet:

 

  • Las tarjetas de regalo no dejan rastro. Las tarjetas de regalo son la forma más fácil y rápida de adquirir una herramienta que permita realizar compras manteniendo el anonimato. Se pueden comprar en persona ingresando cierta cantidad de efectivo. Es necesario conocer si las tarjetas regalo de diferentes marcas son de circuito abierto (aceptadas en varios establecimientos) o de circuito cerrado (solo aceptadas en los puntos de venta de la propia empresa). Con este método no se revelará ningún tipo de información personal al vendedor.

 

  • Las tarjetas de crédito prepago. Las principales marcas de tarjetas de crédito ofrecen versiones prepago de sus tarjetas. Pueden ser una buena forma de pago privado si se adquieren en persona con dinero en efectivo para no vincular ningún nombre o dato bancario verificado a la misma.

    Con tarjetas de este tipo se carga la totalidad del saldo (pagando a veces una comisión inicial). Se puede utilizar en cualquier lugar donde se acepten tarjetas de crédito normales y su uso se extiende hasta que se acaba el saldo. Estas tarjetas no tienen un nombre verificado asociado a la misma. Se puede poner cualquiera, incluso uno inventado cuando se realicen compras con ella. Lo único que la empresa emisora de la tarjeta posee son los datos de la transacción realizada.